Cuando era niña vivía en una casa grande con ventanas enormes por donde entraba el sol. El jardín era como un bosque y en él podía encontrar lagartijas, grillitos, arañas, lombrices y uno que otro caracol.
En mi recámara había muchos juguetes un carro con pedales, muñecos con cuerpo de bola, pelotas, cajitas musicales y por supuesto mi muñeca vieja, la que era de mi mamá.
Yo sacaba todo y lo extendía en el piso, hablaba sola y corría por el cuarto, luego salía por el pasillo con el triciclo hasta llegar a la sala, a veces, cuando mi madre no lo notaba, le daba la vuelta a la mesa de centro y volvía por el mismo camino.
Cuando era niña, me paraba en la reja de la cochera y veía a la calle, a los vecinos que jugaban. A ellos los dejaban salir con sus bicicletas, sus avalanchas… a mi no, yo no salía porque era pequeña, porque la calle era peligrosa.
Tenía todo lo que una niña podía necesitar, papá me contaba cuentos, mamá cocinaba cosas nutritivas y no me dejaba comer chatarra. Me llevaba a las resbaladillas, al parque, a casa de mi abuelita... mi linda abu, ella me daba todos los dulces y refrescos que faltaban en casa. Me regalaban juguetes me compraban vestidos de color morado y azul porque eran los colores que más me gustaban.
Tenía todo… casi todo. Porque no tenía un amigo, hasta que llegaste. Con tus ojitos hermosos como dos triangulitos.
La primera vez que te vi te amé, sabía que serías para mí siempre, que yo sería para ti toda la vida, que no necesitaba muñecos ni juegos y que no importaba lo que tú necesitaras, yo lo sería por ti.
La primera vez que te vi te amé, sabía que serías para mí siempre, que yo sería para ti toda la vida, que no necesitaba muñecos ni juegos y que no importaba lo que tú necesitaras, yo lo sería por ti.
Y nos peleamos tanto, y nos gritamos tanto pero te amo, siempre te he amado.
Ahora que soy grande puedo decir que no tengo jardín y tal vez nunca lo tendré, que las pelotas y los carros desaparecieron, sólo queda la muñeca viejita, que soy muy grande para dar vueltas a la mesa con la bicicleta y que las resbaladillas que entonces me parecían gigantes ahora son ante mis ojos muy pequeñas, aunque igual de divertidas, que tengo amigos que han hecho las veces de hermanos que algunos me son necesarios, que como muchos dulces, aunque sé que no debo, que a veces me compro vestidos y que me hace feliz saber que sigues siendo mi niño.
Te extraño tanto, a veces quisiera abrazarte fuerte y decirte que estoy triste, que hoy no dormí, seguramente me regañarías. Nos gritaríamos un poco más pero todo terminaría al darte un beso y decir que siempre te he amado tanto niño hermoso… siempre, desde el primer día que te vi.
chille .... te lo juro ke si chille .... ke bonitoooo :')
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